Sentirte…
Suave acariciándome lentamente,
Calándome por cada poro de la piel,
Humedeciendo cada deseo, sentimiento y necesidad,
Convirtiéndolo en un mar de amor infinito…
Cayendo…
Éxtasis para la tierra, fecundando la semilla,
Tú que das la vida, tu que caes sobre mi con un suspiro,
Brisa que eriza mi piel…
Calor en el frío…
Siempre volverás…
Cuando las lágrimas se deslicen
por las mejillas de nuestra vida,
siempre abriéndote camino, año tras año,
en busca de las verdades profundas del alma…
Quédate…
Tú que conoces mi nostalgia y alegría,
Los secretos de mi alma…
Tú que con sólo verte provocas placer a todos mis sentidos,
Tú que con sólo tocarte me olvido del mundo…
Hoy, sólo somos lluvia y yo…
Todos los días son hoy…

Se acerca…
Otra vez vuelve puntual la soledad.
Largas noches de espera a que llegue tu partida…
Otra vez estoy sentada a tu lado,
Viendo a tu pecho dar sus últimos respiros…
Otra vez intentando levantarte,
Sintiendo que mi fuerza no fue suficiente…
Otra vez buscándole a él porque de mi ni te acordabas,
Últimas palabras clavadas en mi alma…
Y después nos separaron…
Sin despedidas,
Sin abrazos,
Sin besos,
Sin un adiós…
Entonces supe que ya no volverías…
Y cada año vuelve el dolor, la nostalgia, la tristeza y las lágrimas…
Ahora entiendo que tuviera que irse,…
Ya no odio al Dios omnipotente por no haberla curado,
Pero si por haberme dejado sin ella…
Es el egoísmo de una niña indefensa ante el mundo…
Porque la necesitaba,
Porque ella era el centro de mi vida y mi vida se derrumbó,
Porque me perdí…
Y todo esto vuelve arrasando mi alma sin remedio cada año…


