Sentir, pensar, dudar...





Sientes...

Piensas...


Dudas...


Piensas...

Sientes...


Pero dudo...

Y sonrío...

Y es contigo...


Pero pienso...

En ti...

Y sonrío...


Pero siento...

Y sonrío...

Es por ti...


Y sonrío...

Mientras dudo si sentir o pensar en ti...


Y sonrío...




Ecos del adiós





Hay días como ayer en los que te echo de menos... (...te echo de menos)

Sintiendo como una parte de mí grita tu regreso...(grito tu regreso)

Esperando entre la sordera las letras de un " te espero "...(te espero)

Volando altas y claras entre el viento de un aliento mudo...


Hoy, te diría " ven "...(ven)

Sé una prolongación de mis sentidos, tu cuerpo de nuevo junto al mío...(mío)

Buscándome tras otro nuevo adiós...(adiós)

Encontrándome tras otro nuevo hola...(hola)


Entendiendo que lo fácil pudo ser un modo de vida...(Fue...Lo fue...)

Aceptando que mi simpleza era tu...(Eras sólo tu)

Llega el eco sordo del adiós otra vez...(Otra vez)

Un pequeño vacío te acompaña...


La certeza de la complejidad se aloja en mi interior...(En mi interior)

Donde antes bailábamos sin razón ni esperanza solos tu y yo...(Solos tu y yo)

Te echaré de menos entre estas palabras...

Risas calladas, miradas ciegas, complejos guerreros...(te echaré de menos)




Noches estrelladas...







Aprendió a leerme en braille...

Entendió que simplemente eramos aire...

Recorrió los caminos de mis lunares...

Abrazó el oleaje de mis mares...

Sintió el sentido de mis sentidos...

Siguió el rumbo de la rosa de los suspiros...

Besó todas las palabras desveladas...

En todas nuestras noches estrelladas...




Ludus




Un aliento, un sosiego...

Un calor, un lleno y un vacío...

Una mirada entre luces...

Tinta, piel, gemidos...

Un sentido, un camino...

Un frío, un pasado, un olvido...

Una sonrisa entre sombras...

Un despertar, un latido...

Déjame ir



Otra noche te vuelves a ir...
Otra mañana llega nuevamente...

Otro despertar entre el olor de nuestros cuerpos...
Otra vez las sábanas contarán gemidos de buenos días...

Otro sueño irreal de idas y venidas...
Otra realidad soñada que viene y se va...

Me abandono a merced de tu cuerpo...
Entre lo que puede ser y no es...

En ese limbo donde tu cuerpo grita mi nombre...
En ese beso donde mi cuerpo recuerda el tuyo...

En ese lugar sólo nos guían las caricias...
En el silencio todo está en su lugar...

Una vez más...
Dejándonos ir y venir...

Donde las manos recorren ciegas su camino...
Donde perderse en ti es encontrarme...

Donde encontrarte es perderse...
Donde perdidos ambos nada más importa...

Otra noche te volverás a marchar...
Otra mañana llegará...

Otras sábanas enredadas...
Otro suspiro susurrando " déjame ir "...



La voz del silencio



Hoy por fin te hablaré de mi...

Desnudándome lentamente...
Mostrándote el alma debajo de la piel...

Despacio, sin prisa...Poco a poco...
Como fueron nuestros tiempos...

Nada que antes tuviese miedo a decir...
Todo lo que antes no te dije...
Algo que ahora siento que quiero compartir...

Aprendí a ser feliz después de cada cicatriz...
Entre lágrimas aprendí a sonreír...

Mi gran enseñanza fue la vida...
Mi filosofía, esas serpientes...

En días de lluvia siempre pienso en "el beso"...
Ese que alegra los sentidos...
Que aparece después de una profunda mirada...
Y que termina con una sonrisa sincera...
Ese que aun espero...

En todas las tormentas sólo aparecen ideas...
Recuerdos, sensaciones, esperanzas...
Siempre escribo para intentar entenderme...
Tan simple como que siempre fui diferente...

Me encantan las tormentas, no como a la mayoría de la gente...

En las noches oscuras...
Tengo miedo de soñar...
Tanto si se cumplen mis sueños...
Y no vuelven jamás...
Como sueños perfectos...
Que nunca volverán...

Ver el cielo de noche me alegra...
Siento que es un manto que me abriga...
Que siempre hay una brisa que me acaricia...
Y que alguna de esas estrellas...
Sean las que ellas tenían...

Aprendí de la soledad...
Esto a veces no me ayuda a expresar...
Que no sé como hacerte ver...
Que aunque suene serio, va siendo hora de ser ya una mujer...
Un concepto que nunca tuve claro como ser...

Entre pérdidas y dolor...
Sólo aprendí a tener valor...
Y el concepto del amor...
Es un ser extraño...

Todas las señales que indican interés...
No sé cómo, las acabo interpretando al revés...

Es difícil para mi...
Lo que es tan simple para otros...

Es fácil para mi...
Entender que es el fin entre nosotros...

Y siento que lo siento...

Que es otra rueda que gira...
Otras serpientes y quimeras...

No es lo que quiero...
Es lo que quieras...

Tiempos y esperas...
Palabras que fueron...

¿Aparecerá ese poco a poco que no tenga fin?
Juguemos  un poco más con el destino...
Ese en el que no creo...
Ese que te puso en mi camino...
Ese que te acercó a mi...

El que calentó las manos heladas...
Esas que protegen un corazón cálido...
Que con música y palabras
era capaz de entender mis sentidos...

Sin entender, sólo ser...
Sin ser...Perder...

Tardarás 3 minutos en leer...
Quizás años en comprender...

Lo que la voz del silencio
nos hizo una vez querer...



«Nunca ha ocurrido
que alguien me viera.
Soy un latido
siempre a la espera.»

«Sí y no y cara y cruz,
según y cómo se mire.
Nunca aparezco a la luz
para que nadie se admire.
Mi cuerpo es acento y tono
pero solamente audible,
y esta voz con que razono
es mi único ser posible.»

«Oye atento la palabra mía
aunque tú no la entiendas ahora.
Guárdala a partir de este día
y prosigue tu ruta en buen hora.
Al llegar el momento adecuado,
búscala por el mar olvidado,
muéstrala como es, como suena,
otra vez a la luz y a los vientos.
Sólo tú, con palabra serena,
lograrás aliviar sus tormentos.»

«Eso debes resolverlo,
puesto que ahora ya sabes.
Y por eso, para hacerlo,
lo mejor será que acabes.»

«Todo una vez solamente acontece
y una vez sí deberá suceder.
Lejos, allí donde el campo florece,
debo morir y desaparecer.»

La Historia Interminable. Michael Ende

Melodía




Lentamente afíname...

Sin púa...

Tócame...

Rasga las cuerdas
como si fuesen cicatrices...

Puntea un pentagrama
con todos los lunares de la piel...

Que cada nota
busque la melodía de los cuerpos...

Que resuene en tu caja
la reverberación de los latidos...

Canta las melodías de la vida
con cuerdas vocales rasgadas...

Que cada sonido
nos llene de aromas y sabores...

Que cada silencio
sean sueños por llegar...


:- D





Cierro los ojos y siento nevar...

Sonrío...

Soy capaz de sentir cada copo en mi...

Su suave textura acariciándome...

Su frío derritiéndose solo con mi calor...


Sin pensar que su estancia es fugaz...

Sonrío...


Por un momento me veo reír...


Inocente, alegre, ilusionada...calándome...


Contra todo pronóstico, sacando valor...



Donde cada instante que importa es el vivido...

Donde no hay mañanas, "..¿y si...? " o " no he podido "...


Cuando todas las locuras incoherentes tenían un completo sentido...


Cuando no pensabas, sólo te guiabas por lo creído...



Corriendo para intentar guardar esos copos siempre...



Consiguiendo todo...Nada es imposible...


Creando hombres de nieve con sombreros y bufandas para el frío...


Luchando en batallas donde al final no hay equipos vencidos...


...Sin valores preestablecidos...


...Sin miedos ni castigos...


...Sólo vive y tan amigos...




En “Así habló Zaratustra” nos cuenta tres transformaciones del espíritu: cómo el espíritu se transforma en camello, el camello en león y, finalmente, el león en niño. El camello representa el momento de la humanidad que sobreviene con el platonismo y que llega hasta finales de la modernidad; su característica básica es la humildad, el sometimiento, el saber soportar con paciencia las pesadas cargas, la carga de la moral del resentimiento hacia la vida. El león representa al hombre como crítico, como nihilista activo que destruye los valores establecidos, toda la cultura y estilo vital occidental. Y el niño representa al hombre que sabe de la inocencia del devenir, que inventa valores, que toma la vida como juego, como afirmación, es el sí radical al mundo dionisíaco. Es la metáfora del hombre del futuro, del superhombre. “Mas ahora decidme, hermanos míos: ¿qué es capaz de hacer el niño, que ni siquiera el león haya podido hacer? ¿Para qué, pues habría de convertirse en niño el león carnicero? Sí, hermanos míos, para el juego divino del crear se necesita un santo decir “sí”: el espíritu lucha ahora por su voluntad propia, el que se retiró del mundo conquista ahora su mundo.” (“Así habló Zaratustra”).