Ojalá...




Pasan los años y sigues en mí…

Cada célula de mi cuerpo
te lleva conmigo pero estoy sin ti.

Llega el otoño y con ello la nostalgia,
llegará el invierno y te volverás a ir.

La lluvia cubrirá los cristales,
mi corazón agoniza por tu pérdida.

Ojalá encontrase un lugar
en el que pudiésemos estar juntas otra vez…

Ojalá pudieras abrazarme,
sentir la protección que no he tenido en años…

Solas tu y yo, volver a ser una hija indefensa…
No necesitar ser fuerte más, descansar del recuerdo de tu partida.

Escuchar un “te quiero” como frase inicial…
No volver a separarnos más.

Dormir a tu lado mientras me acaricias el pelo,
oír esa nana que sólo es nuestra.

No necesitar ser valiente y poder deshacerme de esa promesa.
Sentir mi corazón completo otra vez y no desgarrándome con cada latido.
Poder olvidar todo el infierno y volver a empezar…

Ojalá no te hubiese prometido ir siempre hacia adelante,
si habiéndome quedado atrás te hubieses quedado a mi lado.

Ojalá pudieses ver que no somos tan distintas,
pero completamente diferentes.

Ojalá pudiésemos recuperar todo este tiempo…

Ojalá pudiese decirte lo grande que eres,
que cada lágrima derramada es puro amor y orgullo,
que lo hiciste lo mejor que pudiste,
que criaste a una buena persona…
Y que esa persona te echa de menos todos los días.

A mi madre…

Y ahora lo veo...



Tantas palabras gastadas…
Tanto tiempo perdido…
Tantos recuerdos frenándome por el camino…
Tantos sentimientos quemándome por dentro…

Había tanto de tanto que me saturé…
Mi razón desapareció…
Mis sentidos se colapsaron…

El camino que siempre estuvo ahí desapareció, estuve perdida entre tu niebla por dudar…
La culpa eran las piedras del camino por las que mis pies desnudos caminaban sin rumbo…
La nostalgia eran las cadenas con las que me atabas a un nosotros…

Tu, el espejismo de mis necesidades…
Tu, deseo reprimido, eco de un susurro ya pasado…
Tu, esa parte de mi que ya no soy…

Y ante mi, apareció el paraíso…
Un oasis que me abrió los ojos, me hizo escuchar la brisa que trae el mensaje de mis pensamientos acompañados del dulce aroma a paz, mientras mi piel se estremece por ese estado de libertad en el que me encuentro…

...Y ahí está…
...El camino ante mí…
...Mi vida...